Y algo importante: no todos los melasmas son iguales ni deben tratarse de la misma manera.
Existen casos leves, moderados y severos, con diferentes patrones de pigmentación y factores que pueden favorecer su aparición o empeoramiento: exposición solar, cambios hormonales, embarazo, predisposición genética e incluso irritación producida por algunos productos o procedimientos.
Por eso, tratar únicamente la mancha sin realizar una valoración adecuada puede no ser suficiente.
Primero debemos identificar qué tipo de pigmentación estamos tratando, evaluar su severidad y reconocer los factores que pueden estar influyendo para establecer un protocolo individualizado.
Porque en el melasma no buscamos solamente aclarar la piel.
Buscamos diagnosticar, tratar, controlar y mantener los resultados a largo plazo.
Si tienes manchas en el rostro y quieres conocer qué tratamiento puede ser adecuado para tu caso, agenda una consulta de valoración.
Los resultados pueden variar de acuerdo con las características y evolución de cada paciente.
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